Muere sicario de Pablo Escobar, John Jairo Velásquez Vásquez ‘Popeye’ a causa del cancer

John Jairo Velásquez Vásquez, alias Popeye, murió a las 5:30 de la mañana de este jueves por cáncer de esófago en el Instituto Nacional de Cancerología de Bogotá, lugar donde se encontraba hospitalizado, informó el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec).

El exsicario de Pablo Escobar padecía la enfermedad en fase terminal y tenía metástasis en los pulmones, hígado y otros componentes abdominales, y estaba hospitalizado desde el pasado 31 de diciembre del 2019.

 

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Trasfondo:

Nacido en Yarumal, Antioquia, el 15 de abril de 1962, este hombre fue uno de los más temibles asesinos del cartel de Medellín. De hecho, en 1989 estuvo al frente de varias de las acciones que más dolor causaron en Colombia, como el asesinato del excandidato presidencial Luis Carlos Galán Sarmiento, el atentado al avión de Avianca y la bomba al edificio del DAS en el centro de Bogotá.


Hombre de confianza del capo Pablo Escobar, era uno de los últimos sobrevivientes de la guardia de sicarios que hicieron del cartel de Medellín una de las máquinas de muerte más temidas en el mundo entero en los 80 y los 90. 

Durante su larga estadía en la cárcel de máxima seguridad de Cómbita, Boyacá, ‘Popeye’ empezó a colaborar con la justicia y sus testimonios fueron claves para reabrir las investigaciones de los magnicidios cometidos por la mafia. Así, sus confesiones fueron utilizadas por la Fiscalía para procesar al exsenador Alberto Santofimio Botero y al general Miguel Maza Márquez, exdirector del DAS, quienes son los condenados de más alto perfil por el asesinato de Galán.

Tras su retorno a las calles, hace casi seis años, ‘Popeye’ volvió a Medellín y se convirtió en un activo personaje de las redes sociales, en las que protagonizó varios escándalos. Y finalmente, después de ser descubierto en compañía de un extraditable capo de la temida ‘Oficina de Envigado’, se iniciaron varios procesos en su contra por extorsión que lo pusieron incluso en la mira de los Estados Unidos, país cuya justicia siempre estuvo pendiente de sus crímenes.

Las versiones sobre una enfermedad grave empezaron a circular hace varios meses e inicialmente fueron tomadas por muchos como una estratagema para lograr un traslado de la cárcel de Valledupar, cuyas condiciones son de las más duras en todo el país. Sin embargo, hace tres semanas este diario reveló que el cáncer de esófago que padecía estaba ya en etapa terminal y que le estaban aplicando cuidados paliativos.

En una habitación del Instituto Cancerológico, en el centro de Bogotá, terminó en la madrugada de este jueves la historia de uno de los peores criminales del país.