El carácter del Autismo

EDICIÓN IMPRESA

El Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, que se celebra el 2 de abril, tiene como objetivo, sensibilizar sobre la importancia de la inclusión social y laboral de las personas con Trastorno del Espectro del Autismo.

 

 

 

 

El autismo es un trastorno del desarrollo relacionada con el funcionamiento del cerebro en torno a la forma en que una persona percibe y socializa con otras personas, por lo que está muy ligado al comportamiento, comunicación y a la interacción social de los individuos.

 

 

 

 

Según reportes de especialistas, las personas que presentan esta condición interpretan de manera distinta las palabras, los colores, las formas y los sonidos del mundo exterior. En conclusión, sus sentidos son interpretados por su cerebro de un modo distinto en comparación a las personas que no tienen la condición.

 

 

 

 

Según el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico, se ha observado un aumento en el número de personas que reciben los servicios de las agencias educativas y de servicio a impedimento de desarrollo bajo las clasificaciones del autismo. Para obtener datos de prevalencia en la población de niños y niñas en Puerto Rico, el Instituto de Estadísticas realizó la Encuesta de prevalencia de autismo y trastorno del espectro autista en 2011. Los resultados principales fueron los siguientes: 

  • Cerca de 7,000 niños y niñas o 1 de cada 125 niños y niñas menores de 18 años tiene trastorno del espectro autista en Puerto Rico. Entre los menores de 4 a 17 años, 1 de cada 110 niños y niñas tienen trastorno del espectro autista en Puerto Rico. 
  • Similar a otros estudios,  se encontró que el autismo afecta más a los niños que las niñas, también se estimó una razón de 1.5 niños por cada 1 niña con trastorno del espectro autista. 
  • La edad promedio de diagnóstico de trastorno del espectro autista es 4.0 ± 1.3 años, lo cual es relativamente elevado en comparación con otros lugares. 
  • El 7.8% de los menores con autismo tienen al menos un hermano o hermana con autismo.

 

 

 

 

Este estudio ya tiene mas de 10 años de vigencia y no refleja la realidad actual de Puerto Rico con respecto a esta condición. 

 

 

 

 

 

Es imprescindible que la sociedad perciba una imagen realista pero también positiva de las personas con autismo. Hacer caer mitos y estereotipos a través de las propias personas y sus ejemplos de vida es la mejor forma de educación.

 

 

 

 

El reconocer los síntomas y recibir tratamiento a etapas tempranas son la clave para lograr mejorar la calidad de vida de los niños con autismo. Según la Clínica Mayo, los síntomas que pueden ayudar a identificar este tipo de trastorno son: poco contacto visual, falta de respuesta o estímulo cuando lo llaman por su nombre o simplemente son indiferentes ante las personas que les cuidan.  Otros niños pueden desarrollarse normalmente durante los primeros meses o años de vida, pero luego muestran conductas de personas introvertidas o agresivas. También pueden llegar a perder habilidades del lenguaje previamente adquiridos.

 

 

 

 

 

Aunque estos síntomas pueden ser lo más comunes, existe otra característica que puede afectar de forma adversa a las personas dentro del espectro.  Es la hipersensibilidad a los sonidos.  Esto se conoce como la hipersensibilidad auditiva, aquí las personas autistas sufren alteraciones sensoriales al recibir distintos estímulos.  Por eso, es común verlos tapándose los oídos cuando hay ruido o presentar una alta sensibilidad en ambientes con diversidad de sonidos.  También pueden presentar lo que se conoce como hipoacusia o sensibilidad a los ruidos diarios. Esta situación hace que sea difícil la socialización y a veces provoca que las personas se aíslen para evitar sentirse afectados por los sonidos.  Para los niños con autismo, este escenario puede exacerbar su nivel de agresividad, el cómo reciben los estímulos sensoriales, el miedo y la ansiedad. 

 

 

 

 

 

Si pensamos en un niño con autismo, quizá nos dejemos llevar por el rasgo más conocido de este trastorno: el ensimismamiento. Nos imaginamos a un pequeño extravagante, absorto en su realidad, que no juega ni tampoco habla con nadie. Tal es así, que ignora al resto del mundo, incluyendo a sus padres y familiares más cercanos. Por eso, es tan importante saber relacionarse con una persona con esta condición.

 

 

 

 

 

Para relacionarse con una persona con autismo adecuadamente, es esencial la paciencia y la comprensión. Para socializar, es fundamental que le expliques cómo te sientes y el porqué de tus emociones. Si eres capaz de establecer una buena conexión con el niño o el adulto con autismo, su introversión, ausencia de reciprocidad social y de sus respuestas emocionales podrán verse disminuidas y favorecer esa interacción.

 

 

 

 

En muchas ocasiones, las personas con autismo tienen un fuerte sentido de la justicia. Incluso pueden llevarla al extremo. Pongamos un ejemplo. Acudimos con un adolescente que padece este trastorno a un concierto de su cantante favorito. Pero hay una larga fila esperando a entrar en el pabellón.

 

 

 

 

 

Este joven puede creer que está al principio de la cola, y no al final a pesar de haber llegado el último, porque es su fan número uno. Su convicción puede hacer que empuje a los que están esperando y se cuele sin contemplaciones ni remordimientos. Pero hay que tener en cuenta que, para él, no es saltarse la cola, sino lo justo.

 

 

 

 

Por eso, la persona que le acompañe debe ser tolerante y paciente y explicarle que cuando se llega a un sitio nuevo, hay que ponerse al final de la fila. 

 

 

 

 

Otra peculiaridad del autismo es la preocupación por preservar su entorno. Debido a su hipersensibilización al cambio, pueden presentar malestar ante modificaciones irrelevantes, que el resto de las personas perciben sin importancia o muy sutiles. Por ejemplo, pueden sentir malestar cuando las cortinas se abren o cuando encuentran su silla desplazada unos centímetros. Si no se les avisa o pide “permiso” de esos cambios, pueden reaccionar de manera exagerada y hasta llegar a autolesionarse.

 

 

 

 

Un síntoma característico es la realización de conductas repetitivas y estereotipadas. Por ejemplo, el balanceo, aplaudir con las manos, dar vueltas a los objetos, ponerse siempre la misma ropa, manifestar una obsesión constante al hablar del mismo tema o repetir palabras que ha escuchado.

 

 

 

 

Para relacionarse con una persona con autismo de manera adecuada se ha tener en cuenta que cortarle o interferir en ese momento de automatismo puede ser contraproducente. Es más conveniente ignorarle sistemáticamente o reforzar otro tipo de conductas que motiven al niño.

 

 

 

 

 

En Puerto Rico existen organizaciones como la Alianza de Autismo en Puerto Rico que ofrecen ayuda, apoyo y orientación a familias y personas con autismo.

 

 

 

 

 

Como parte de los esfuerzos para seguir contribuyendo a mejorar la calidad de vida de tantos niños y adultos que padecen la condición de autismo. la Alianza de Autismo de Puerto Rico ha preparado una serie de charlas y conversatorios educativos para compartir información relevante a las familias que tengan niños y adultos con autismo durante este mes de abril que se conmemora la concienciación del autismo. Los mismos, que serán gratuitos, se transmitirán por Facebook Live a través del siguiente enlace: https://m.facebook.com/alianzaautismo.org/

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