Ante la proximidad del Día Mundial de la Salud Mental, la doctora Jennifer Del Valle, presidenta de la organización Alternativas para el Autismo, hizo un llamado para visibilizar e incluir dentro de esta conversación las necesidades particulares en personas con Espectro Autista (EA) con el fin de reconocer que su bienestar emocional requiere atención, evaluación y servicios adaptados a cada individuo.
“Es fundamental dar mayor atención a la salud mental de las personas con EA, debido a que con frecuencia los esfuerzos se concentran en otros servicios y este aspecto termina quedando rezagado. Cada persona autista tiene necesidades particulares, por lo que la atención psicológica debe adaptarse a su realidad y tomar en consideración la manera en que procesa la información, los estímulos y demandas de su entorno, dado que estos procesos pueden ser diferentes a los de la población en general”, explicó la doctora Del Valle.
Como parte de cada etapa del desarrollo, la Psicóloga Clínica explicó que, durante la niñez, las dificultades emocionales no siempre se expresan de forma verbal. “Señales como: irritabilidad, cambios en la alimentación, problemas de concentración o variaciones en la conducta habitual pueden ser indicios de que el menor atraviesa una situación que requiere mayor atención, pero usualmente cuando estamos hablando de autismo, pensamos automáticamente que eso es parte de la condición, por lo que lo despachamos y no evaluamos un poco más a fondo”, sostuvo.
De acuerdo con la Doctora al llegar a la adolescencia, a estos retos pueden sumarse expectativas sociales y el llamado camuflaje, proceso mediante el cual algunas personas con EA intentan ocultar o modificar características propias para encajar socialmente. Según explicó, ese esfuerzo constante puede generar ansiedad, inseguridad, baja autoestima y otras dificultades emocionales.
Más adelante, en la adultez se añaden factores relacionados con las relaciones de pareja, el empleo, las figuras de autoridad y la cultura laboral. “A estas demandas, pueden sumarse años de esfuerzo por adaptarse a expectativas sociales y comunicativas, lo que puede contribuir al agotamiento autista, conocido en inglés como ‘autistic burnout’ ”, dijo.
Por esta razón, Del Valle enfatizó que “los padres, familiares y cuidadores desempeñan un papel fundamental en la identificación temprana de posibles cambios emocionales, ya que conocen de cerca los patrones habituales de la persona autista y pueden detectar señales como: cambios en el sueño o la alimentación, mayor retraimiento, pérdida de interés en actividades que antes disfrutaba, rechazo hacia lugares o personas, así como regresiones en destrezas previamente adquiridas”.
En ese sentido, la especialista explicó que estos cambios también pueden estar relacionados con condiciones de salud mental que coexisten con el autismo y cuyas manifestaciones, en ocasiones, se confunden con características de esta condición del neurodesarrollo. Aunque no todas las personas autistas las desarrollan, indicó que aproximadamente el 70 por ciento presenta alguna, por lo que recalcó la importancia de explorar qué puede estar detrás de los cambios observados y no atribuirlos automáticamente al autismo.
“Cuando los padres observen un cambio en la manera en que su hijo o hija reacciona, es importante consultarlo con el pediatra, personal de apoyo escolar o un psicólogo con conocimiento y experiencia en autismo para explorar qué puede estar provocándolos”, señaló.
Como parte del proceso, la Psicóloga Clínica también exhortó a las familias a desarrollar una conexión activa con sus hijos, conocer sus detonantes y necesidades de regulación sensorial, observar las situaciones desde la perspectiva del menor y mantener en el hogar una estructura consistente y flexible que respete su personalidad e individualidad.
Asimismo, recomendó hablar del autismo como una condición del neurodesarrollo y evitar expresiones peyorativas o mensajes que puedan hacer sentir al menor que representa una carga. “Es bien importante la conexión con los hijos. No solamente estar ahí presentes sino integrarse a ese mundo de los chicos, conocer los detonantes y los calmantes sensoriales”, expresó.
Ante las dificultades de acceso a servicios especializados de salud mental en Puerto Rico (P.R.), Alternativas para el Autismo ofrece apoyo a las familias, programas de crianza y terapias individuales y grupales dirigidas a la población autista, libres de costo o a bajo costo. Con estos servicios, la organización busca facilitar una atención que responda a las necesidades particulares de cada persona y brindar a las familias herramientas para acompañar su bienestar emocional.
Para concluir, la Doctora Del Valle exhortó a las familias a no dejar la salud mental para el final dentro de los servicios que recibe una persona autista. “Cuidar de la salud mental es sumamente importante, ya que usualmente lo dejamos para lo último y es lo primero que debemos hacer”, sostuvo.
La especialista recalcó que atender los cambios emocionales a tiempo, procurar evaluación y tratamiento profesional puede prevenir que las dificultades se agraven. “Visibilizar esta realidad permite ampliar la conversación sobre salud mental hacia una atención más individualizada, comprensiva y sensible a las necesidades de las personas autistas en cada etapa de su vida”, concluyó.














