El cantautor puertorriqueño Hermes Croatto presenta su más reciente sencillo, “Donde quiero estar”, una pieza profundamente íntima y emotiva dedicada a su hija, Vida Luz. Más que una canción, este lanzamiento representa un momento de vida: el encuentro entre la música, la paternidad y el paso del tiempo.
“Esta canción nace de esos momentos con mi hija, de mirarla y sentir que ahí está todo. Es una canción que me encontró incluso antes de que ella naciera y que fue creciendo conmigo como padre. Quería hacer un bolero jíbaro con esa esencia que tanto admiro, pero que también se sintiera vivo hoy. Cuando la escucho, es como volver a esos primeros días y también poder decirle, ahora que ya lo entiende, cuánto la amo y que ahí, a su lado, es donde siempre quiero estar,” explicó Croatto sobre la conexión con su hija quien cumplió cuatro años la misma semana del lanzamiento de la canción.
“Donde quiero estar” comenzó a tomar forma hace casi cuatro años, durante los primeros meses de vida de Vida, cuando la conexión entre padre e hija se convirtió en inspiración. La melodía, incluso, había llegado antes de su nacimiento.
El tema tomó forma junto al productor Ale Croatto, sobrino del artista, bajo la visión de un bolero jíbaro inspirado en la sensibilidad de Odilio González. Aunque para muchos, de primera intención, la canción puede evocar sonoridades cercanas a la bachata, su raíz está firmemente anclada en la tradición del bolero jíbaro.
Reconocido por su compromiso con la evolución de la música folklórica puertorriqueña, Hermes continúa explorando nuevas formas de conectar tradición y contemporaneidad en su propuesta musical. En esta ocasión, lo hace desde un espacio profundamente personal, más vulnerable, transformando instantes simples de la vida diaria en una obra que habla de amor, presencia y raíces.
Musicalmente, el tema logra un balance entre lo tradicional y lo contemporáneo, manteniendo la esencia orgánica que caracteriza el trabajo de Hermes. Con “Donde quiero estar”, Croatto reafirma su capacidad de transformar vivencias personales en piezas universales. Una obra que conecta desde lo más esencial: el amor de un padre, la música como memoria y el deseo de permanecer, siempre, cerca de quienes le dan sentido a la vida.
Este lanzamiento también abre paso a una nueva etapa creativa para el artista, quien adelanta que durante este año continuará explorando sonidos con una visión más multicultural, ampliando aún más los horizontes de la música folklórica puertorriqueña.














