El presidente del Centro Unido de Detallistas (CUD), Dr. Ramón C. Barquín III, expresó hoy su preocupación por los efectos que la sequía y la reducción en la disponibilidad de agua potable comienzan a tener sobre la actividad económica, particularmente en la zona metropolitana, donde miles de pequeños y medianos comercios dependen de un servicio continuo para mantener sus operaciones.
Barquín reconoció que la situación responde, en gran medida, a las condiciones naturales provocadas por la falta de precipitaciones y reiteró el respaldo del sector comercial a las medidas de conservación del recurso, al tiempo que destacó la importancia de continuar atendiendo el reto con planificación, coordinación y comunicación efectiva.
“Los comerciantes comprendemos que enfrentamos un fenómeno asociado principalmente a la naturaleza. Sin embargo, sus consecuencias tienen un impacto económico inmediato. La disminución en el suministro de agua, las bajas presiones y las posibles interrupciones del servicio representan costos operacionales adicionales, afectan la productividad y pueden traducirse en pérdidas para miles de pequeños y medianos negocios que constituyen la columna vertebral de nuestra economía”, sostuvo Barquín.
El líder empresarial señaló que restaurantes, supermercados, lavanderías, salones de belleza, hospederías, industrias de alimentos y numerosos comercios de servicio dependen directamente del acceso continuo al agua para poder operar con normalidad.
“Cada día en que un negocio opera con limitaciones representa menores ingresos, mayores gastos y menos capacidad para continuar invirtiendo, creando empleos y aportando al desarrollo económico. Por ello, hacemos un llamado a que se continúe fortaleciendo la coordinación entre el Gobierno, los municipios y el sector privado para mitigar el impacto económico que esta situación pudiera generar si las condiciones de sequía se prolongan”, añadió.
Asimismo, Barquín planteó que las interrupciones programadas del servicio deben convertirse en una oportunidad para fortalecer la infraestructura del sistema.
“Si por razón de la sequía resulta necesario implantar planes de racionamiento o interrupciones programadas, entendemos que ese tiempo debe aprovecharse para adelantar trabajos de reparación, mantenimiento y mejoras permanentes a la infraestructura que, de otra forma, requerirían futuras suspensiones del servicio. Esto permitiría maximizar el periodo de interrupción ya establecido, reducir el impacto sobre los abonados y ofrecer un sistema más confiable una vez se normalicen las condiciones. De igual forma, es indispensable mantener una comunicación clara, oportuna y constante para que las familias y el sector comercial puedan planificar sus operaciones con la mayor certeza posible”, expresó.
El presidente del CUD reiteró el llamado a toda la ciudadanía a utilizar el agua de manera responsable y respaldar las medidas de conservación mientras persistan las condiciones actuales.
Agenda económica debe continuar avanzando
Barquín sostuvo que, aun cuando el sector privado atiende los retos inmediatos que plantea la sequía, Puerto Rico no puede perder de perspectiva la agenda de desarrollo económico que necesita la jurisdicción para fortalecer su competitividad y generar mayor inversión.
“Confiamos en el proceso legislativo y en que el inicio de esta nueva sesión permita adelantar las medidas de mayor impacto para la socioeconomía de Puerto Rico. Es esencial que estas iniciativas se encaucen junto a otros proyectos de desarrollo económico que fortalezcan al sector privado como principal motor de generación de inversión, empleos y actividad económica”, expresó.
En ese sentido, reiteró la importancia de que la Asamblea Legislativa pueda retomar la discusión para eliminar el impuesto al inventario.
“En ocasiones anteriores existió la voluntad para atender este asunto y confiamos en que ese esfuerzo pueda concretarse durante esta sesión. La eliminación del impuesto al inventario representa una acción indispensable para remover uno de los principales obstáculos a la productividad y eliminar un impuesto confiscatorio sobre el capital que limita la capacidad de crecimiento e inversión de nuestras empresas”, afirmó.
Finalmente, el presidente del CUD hizo un llamado a la unidad de propósito entre todos los sectores para continuar impulsando las reformas que Puerto Rico necesita.
“Confío en el liderato de la Asamblea Legislativa y en que, junto al Ejecutivo y la gobernadora Jenniffer González Colón, puedan adelantar las causas que fortalecerán la socioeconomía de Puerto Rico. Es momento de impulsar una reforma contributiva, acompañada de una reforma fiscal y de un plan de desarrollo económico que nazca desde la empresa privada y encuentre en el sector público un aliado para facilitar su implementación. Solo mediante una visión compartida podremos construir una economía más competitiva, resiliente y preparada para enfrentar los desafíos del presente y del futuro”, concluyó Barquín.















