La tarde del lanzamiento oficial marcó el inicio de lo que promete ser un mes inolvidable para la gastronomía de la isla: la esperada edición 2026 de Eat Spain, Drink Spain. La cita tuvo lugar en el Hotel Alma Autograph Collection y su restaurante Andaluz, escenario donde se presentaron los pormenores de esta destacada iniciativa culinaria.
Los invitados fueron recibidos con una copa de vino espumoso que, junto a una fina lonja de jamón serrano, sirvió como la primera tapa de la jornada. El espacio dio paso a la conversación y al intercambio de impresiones sobre el origen de la iniciativa, sus creadores y sus embajadores, quienes compartieron anécdotas de ediciones anteriores y resaltaron la visibilidad exponencial que ha adquirido el evento, particularmente entre el público puertorriqueño.
Hospitalidad y alta cocina como carta de presentación
La calidad de la bienvenida suele anticipar la altura del menú. Antes de que llegaran las primeras creaciones a la mesa, el ambiente en Andaluz ya estaba servido: iluminación cálida, un nivel de volumen idóneo para la conversación y un equipo de sala que se desplazaba con serenidad, asegurándose de que a nadie le faltara atención ni una copa servida. Esta hospitalidad sin artificios sentó las bases de toda la experiencia.
El encuentro reunió a representantes de instituciones españolas y puertorriqueñas, reconocidos chefs, distribuidores, colegas de la industria y amantes de la enología.
El sabor boricua en el recetario español
El punto culminante de la propuesta gastronómica estuvo a cargo del chef José Álvarez, quien aportó un distintivo sello puertorriqueño a las tapas tradicionales españolas. Las creaciones integraron productos locales de alta calidad, como el chicharrón de productores autóctonos y el cordero de Aibonito, servido sobre un suave yogur elaborado en la isla.
Llevar una tradición culinaria a otro territorio es una tarea sencilla; sin embargo, permitir que el territorio de acogida transforme e influya en esa cocina requiere sensibilidad, curiosidad y respeto. El cordero de Aibonito se convirtió en el principal tema de conversación de la velada gracias a su textura firme, ternura en boca y perfecto balance de sabores, demostrando que la autenticidad radica en la armonía de los ingredientes.
Un recorrido por cuatro regiones vitivinícolas
La cata guiada llevó a los comensales a través de cuatro zonas con denominación de origen en España: Valdeorras, Sierra de Gredos, Rioja y Ribera del Duero. La selección puso el foco en productores emergentes y en la tendencia actual de explorar vinos de pueblos y parcelas específicas, buscando plasmar el carácter e identidad de cada terruño.
El aprendizaje detrás de cada etiqueta y la pasión de los equipos por presentar propuestas donde el sabor trasciende convirtieron esta etapa del evento en una de las más enriquecedoras de la tarde.
Un mes de ruta, gastronomía y sorteos
Organizado por el Gobierno de España como una iniciativa de alcance global que abarca 18 países, Puerto Rico destaca este año como uno de los pioneros y escenarios principales del programa. Del 4 de septiembre al 4 de octubre, la isla albergará más de veinte eventos especiales, entre los que se incluyen catas, cenas maridadas, menús exclusivos y experiencias de coctelería que fusionan destilados españoles con el talento de la mixología local.
Para incentivar la participación del público, la ruta gastronómica se ha diseñado de manera interactiva mediante un pasaporte oficial. Los asistentes que reúnan tres sellos en sus visitas a los establecimientos participantes podrán evaluar su tapa favorita a través de la plataforma Tapavoto y acceder a sorteos que incluyen estadías, productos y experiencias culinarias. Asimismo, quienes compartan su recorrido en redes sociales etiquetando las cuentas oficiales del evento participarán en el sorteo de un jamón serrano.
Una propuesta de valor para el paladar local
La velada en Andaluz dejó la sensación de una propuesta minuciosamente planificada: cocina de autor con producto local, vinos contados desde su origen y una ruta pensada para disfrutarse a lo largo de un mes entero en más de veinte mesas distribuidas por toda la isla.
La invitación está hecha: reunir buena compañía, conseguir el pasaporte y reservar las fechas para sumergirse en este viaje de sabores que vuelve a estrechar los lazos culturales entre España y Puerto Rico.















