Un nuevo estudio publicado en la prestigiosa revista internacional Agriculture & Food Security (Springer Nature) encontró que los agricultores puertorriqueños tienen precios más bajos que el costo de importación en 30 de 74 productos agrícolas analizados, lo que abre una oportunidad significativa para aumentar la autosuficiencia alimentaria de la isla.
La investigación, titulada “Self-sufficiency in a Small Country? Evidence from an empirical analysis along the supply chain in Puerto Rico”, fue realizada por el economista Dr. Jose Caraballo-Cueto, catedrático de la Escuela Graduada de Administración de Empresas de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.
El estudio recopiló datos privados de precios en distintas etapas de la cadena de suministro —importadores, supermercados, restaurantes, mercados familiares y venta directa— para 74 productos agrícolas que pueden cultivarse en Puerto Rico.
Los hallazgos muestran que, aunque los agricultores locales no tienen precios más bajos que los importadores al comparar los precios de forma general, sí lo son de manera consistente y estadísticamente significativa frente a los supermercados (32.9% más bajos en promedio), los mercados familiares y, sobre todo, frente a la venta directa al consumidor (51.8% más bajos en promedio).
“Nuestro objetivo era ir más allá de la pregunta habitual de si Puerto Rico es autosuficiente en términos generales, y preguntar algo más específico y accionable: ¿en qué productos, y en qué punto de la cadena de suministro, pueden los agricultores locales competir en precio hoy mismo? Encontramos que la respuesta es ‘en muchos más de los que se pensaba’, especialmente si se elimina al intermediario,” aseguró Caraballo Cueto.
Entre los productos en los que los agricultores locales resultaron más competitivos que las importaciones se encuentran el pimiento dulce, la albahaca, la berenjena, la calabaza, el coliflor, el espárrago, la guayaba, el guineo, el guineo verde, la habichuela tierna, el jengibre, el maíz, el mesclun, el plátano verde y maduro, el rábano, la sandía, distintos tipos de hongos, el tamarindo, el estragón, el tomate cherry, la toronja y la yautía morada, entre otros.
El estudio también estima que, si Puerto Rico lograra sustituir las importaciones en solo cinco de esos productos —maíz, pimiento, tomate, toronja y yautía— que actualmente se importan en grandes volúmenes, se generarían $73.6 millones en efecto económico directo, y hasta $117.8 millones al considerar los efectos multiplicadores indirectos sobre la economía.
“Estos $118 millones anuales no sustituyen otras estrategias de crecimiento económico, pero sí demuestran que hay una oportunidad concreta, medible y actualmente desaprovechada. No se trata de falta de capacidad de nuestros agricultores para competir en precio, sino de barreras de mercado, falta de información y las particularidades de cada etapa de la cadena de suministro” estableció el autor del estudio.
El trabajo también documenta el deterioro histórico del sector agrícola puertorriqueño: mientras que en 1950 el ingreso neto agrícola representaba el 26% del ingreso neto total de la economía, para el año 2016 esa proporción había caído a apenas el 1%. Actualmente, la agricultura representa solo el 0.6% del producto interno bruto de Puerto Rico y el 1.5% del empleo total, mientras que las importaciones cubren más del 75% del consumo total de alimentos en la isla.
El estudio identifica también factores estructurales que podrían estar limitando la autosuficiencia a pesar de la competitividad en precios de los agricultores, entre ellos: la información incompleta sobre precios entre compradores y vendedores (Puerto Rico carece de un sistema oficial de precios agrícolas semanales, a diferencia de países como República Dominicana), los términos de compra estrictos que exigen los supermercados, y las tradiciones familiares que limitan la diversificación de cultivos entre los agricultores.
El autor también señala el impacto de barreras comerciales como la Ley Jones de 1920 y los aranceles agrícolas, que en conjunto elevarían el costo de las importaciones en aproximadamente 11.9%, lo cual podría explicar parte de la ventaja de precio de los productos locales en al menos siete de los rubros estudiados.
“El mensaje central para el país es que aumentar la autosuficiencia alimentaria no depende únicamente de la capacidad productiva de la tierra, sino de resolver problemas muy concretos de información, de logística y de relación comercial entre agricultores y compradores. Con los datos correctos y las políticas adecuadas, Puerto Rico puede producir más de lo que produce hoy” añadió el economista.
Entre las recomendaciones de política pública que propone el estudio se encuentran: la publicación gubernamental de precios agrícolas semanales al por mayor y al detal, mayor acceso a tierra e insumos para agricultores, el desarrollo de nichos de agricultura orgánica de mayor margen de ganancia, y la integración de productores locales a la industria de alimentos semiprocesados.
La investigación fue financiada por la Fundación Peter Alfond y contó con la colaboración de Crystal Díaz en la recopilación de datos.
El estudio completo está disponible de forma gratuita. (https://doi.org/10.1186/














