“La presidenta de la Universidad de Puerto Rico, agradece que la rectora del Recinto de Río Piedras reconozca públicamente las condiciones de infraestructura que enfrenta el campus tras tres años al frente de su administración. Ese reconocimiento confirma lo que ha sido evidente para la comunidad universitaria del Recinto de Río Piedras: el deterioro no es reciente y responde a decisiones administrativas que debieron atenderse con mayor diligencia.
La autonomía administrativa conlleva responsabilidad. Cada rector o rectora tiene la obligación de planificar, priorizar y ejecutar el mantenimiento preventivo de su recinto, así como de presentar oportunamente las necesidades presupuestarias con propuestas concretas y viables. La situación actual no puede atribuirse exclusivamente a factores externos cuando la gestión local juega un rol determinante.
La Administración Central continuará apoyando a todos los recintos, y también es importante que cada liderazgo asuma su responsabilidad en la planificación y ejecución que le corresponde”.













