El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, endureció este miércoles su postura hacia Irán al amenazar con nuevos bombardeos si no se concreta un acuerdo que permita poner fin al conflicto en Medio Oriente, mientras continúan las negociaciones diplomáticas impulsadas por varios países para frenar la escalada bélica.
La advertencia ocurre en medio de un panorama marcado por tensiones militares, esfuerzos de mediación internacional y el impacto económico que la guerra ha provocado en los mercados mundiales, particularmente en el petróleo.
El conflicto comenzó el pasado 28 de febrero tras una ofensiva militar conjunta de Israel y Estados Unidos contra Irán. Desde entonces, Teherán mantiene control sobre el estratégico estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio global de petróleo y gas natural.
Horas antes de lanzar sus nuevas amenazas, Trump había anunciado en su red social Truth Social la suspensión temporal de la operación militar estadounidense denominada “Proyecto Libertad”, iniciada el lunes con el objetivo de escoltar embarcaciones en la zona. Según explicó, la pausa busca abrir espacio para negociaciones que conduzcan a “un acuerdo completo y definitivo” con las autoridades iraníes.
No obstante, el mandatario aclaró que el bloqueo estadounidense sobre los puertos iraníes, vigente desde el 13 de abril, continuará activo. Trump indicó además que la decisión de detener temporalmente la operación respondió a solicitudes realizadas por Pakistán y otros países involucrados en la mediación.
Sin embargo, el tono conciliador duró poco. Más tarde, Trump advirtió que, si las conversaciones fracasan, Estados Unidos retomará los ataques con una intensidad mayor.
Mientras tanto, el gobierno iraní confirmó que analiza la propuesta estadounidense para detener la guerra. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán señaló que la iniciativa aún se encuentra “en estudio”.
El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, expresó esperanza en que las conversaciones conduzcan a “una paz y estabilidad sostenibles para la región”. Pakistán ha asumido un rol clave como mediador y recientemente acogió una ronda de negociaciones entre Washington y Teherán.
De acuerdo con el medio estadounidense Axios, funcionarios de ambos países trabajan en un memorando de entendimiento que serviría como base para un cese de hostilidades y abriría un periodo de conversaciones de 30 días, posiblemente en Ginebra o Islamabad.
En paralelo, el canciller iraní Abás Araqchi sostuvo este miércoles una reunión en Pekín con el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, para discutir el curso de las negociaciones.
Previo al encuentro, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, pidió públicamente a China presionar a Irán para levantar el bloqueo en el estrecho de Ormuz, argumentando que la medida mantiene al país “globalmente aislado”.
Rubio también confirmó que Washington dio por concluidas las operaciones ofensivas estadounidenses bajo la campaña militar denominada “Furia Épica”.
La incertidumbre sobre el futuro del conflicto también se refleja entre la población iraní. En declaraciones a AFP, Azadeh, una traductora iraní de 43 años residente en París, describió como “aterradora” la posibilidad de que el actual gobierno iraní permanezca en el poder tras el conflicto. “Hemos pasado demasiado sufrimiento y presión psicológica”, expresó.
En el ámbito económico, las expectativas de un posible acuerdo provocaron una caída significativa en los precios internacionales del petróleo. El barril Brent del mar del Norte descendió cerca de un seis por ciento, mientras el West Texas Intermediate registró una baja similar.
Por otra parte, Estados Unidos y varios países del Golfo impulsan una resolución ante el Consejo de Seguridad de la ONU para exigir a Irán el cese de ataques y el levantamiento de restricciones en el estrecho de Ormuz.
La tensión regional también continúa en el frente libanés. Israel realizó bombardeos en el sur de Líbano y en el valle de Becá, donde autoridades libanesas reportaron al menos cuatro muertos. A pesar del alto el fuego vigente, los enfrentamientos entre Israel y el movimiento islamista proiraní Hezbolá persisten.
El jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, aseguró durante una visita al sur del Líbano que el ejército continuará debilitando a Hezbolá y aprovechando “cada oportunidad” para desmantelar sus estructuras militares.














