La Comisión de Desarrollo Económico, presidida por el representante Joel Franqui Atiles, inició hoy la evaluación del Proyecto de la Cámara 1092 para actualizar la declaración de política pública y así reforzar la diversificación energética en las que se incluirá definiciones relativas a los Reactores Modulares Pequeños (SMR, por sus siglas en inglés), y promover la investigación sobre la posible implementación de energía nuclear en Puerto Rico.
Durante el proceso de vista pública, la Dra. Marvi Matos Rodríguez, vicepresidenta senior de tecnología de fusión de la compañía Zap Energy, enfatizó que luego de los apagones prolongados que ha tenido la isla, del huracán María y las luchas con una red eléctrica envejecida y frágil “Puerto Rico necesita fuentes de energía que no sean solo limpias, sino resilientes”.
“La isla depende casi en su totalidad de combustibles fósiles importados, se pagan tarifas eléctricas que duplican y triplican el promedio de los Estados Unidos continentales y aunque la energía renovable es parte esencial de la solución y se ha dado pasos valiosos en esa dirección, la realidad técnica es que las fuentes intermitentes, como solar y la eólica no pueden por sí solas proveer la energía firme que necesitan nuestros hospitales, nuestras manufactura y los hogares de tres millones de personas, las 24 horas del día”, explicó Matos Rodríguez, quien es egresada del recinto de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico.
Enfatizó en su alocución que el proyecto “hace algo valiente y cuidadosamente delimitado, la medida no compromete a Puerto Rico a construir un reactor. Abre la puerta a la investigación, a la preparación académica y a la evaluación de estas tecnologías de manera informada”.
Asimismo, explicó que esta tecnología que incluye los reactores modulares pequeños y microreactores, que ya están en proceso de licenciamiento a través del mundo “son compactos, seguros por diseño de ingeniería y pueden operar durante décadas con costos predecibles, sin depender de combustibles fósiles”.
La deponente, quien labora en el estado de Washington, añadió que a más largo plazo la tecnología conocida como fusión nuclear “promete energía prácticamente ilimitada, cuyo combustible se extrae del agua, sin emisiones de carbono y sin residuos radiactivos de larga vida”.
Ante ello, el representante Franqui Atiles trajo a la atención el hecho que debido a los sucesos que acontecen en el estrecho de Ormuz, se está afectando el 25 por ciento del combustible que se utiliza a nivel mundial, lo que promueve un alza en espiral de los precios del combustible fósil, que afecta el ámbito económico en la Isla.
Por su parte, el presidente del Negociado de Energía de Puerto Rico (NEPR), Edison Avilés Deliz, expresó mediante ponencia su apoyo a la pieza, ya que moderniza la política pública energética, promueve la investigación científica y académica, permite evaluar opciones tecnológicas con base en datos y evidencia, a la vez que fortalece la planificación energética a largo plazo.
Avilés Deliz puntualizó que su respaldo está sujeto a que “cualquier implementación futura esté fundamentada en análisis técnicos exhaustivos y en un marco regulatorio robusto”.
“El NEPR considera beneficiosa la pieza, en la medida que en que promueve la actualización responsable del marco de política pública energética y fomenta la investigación técnica y académica sobre tecnologías emergentes de bajas emisiones, incluyendo los SMR”, indicó el comisionado.
Puntualizó que “actualmente se consumen más combustible fósiles de los que se producen; estos recursos se agotarán o el precio subirá tanto que eventualmente podrían ser inaccesibles para la mayoría de la población. Como consecuencia, la generación de energía mediante una planta nuclear reduce la dependencia energética del exterior”.
Mientras que Rafael Paz, director financiero de First American Nuclear (FANCO)- empresa privada estadounidense de tecnología y energía nuclear enfocada en el desarrollo de reactores modulares pequeños- aseguró que esta tecnología es una resistente a eventos como huracanes y que puede iniciarse como una planta de gas natural, en lo que obtienen los permisos de la Comisión Reguladora Nuclear.
Con ello, se puede añadir energía a la red eléctrica, sin esperar siete años para la construcción del reactor de primera instancia.
Paz sostuvo que con este tipo de reactor se elimina el 95 por ciento de las emisiones de carbono que causan el calentamiento global, aparte de que, al usar metal líquido para transportar el calor, se elimina el uso de agua a alta presión para bajar las temperaturas.
A la pregunta de los costos por kilovatio hora, Paz estimó que podría ser de siete a diez centavos, pero la mayor ventaja sería que “no van a tener que depender de agentes externos para producir energía y en el caso de Puerto Rico que es una isla, que no está conectada a la red del continente, es perfecta ya que tendrán independencia energética”.
De otro lado, Mary Zapata Acosta, directora ejecutiva de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), respaldó en ponencia escrita esta iniciativa al exponer que “en la experiencia operacional de la AEE, se ha encontrado que implementar una sola tecnología de suplido de energía no es beneficioso para el servicio de electricidad”, por lo que acogió que este estudio.
Mientras tanto, el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), representado por Vanessa Del Moral Rosario, respaldó la aprobación de la medida sujeto a sus diversas recomendaciones y revisión del lenguaje para asegurar que no se limiten sus facultades regulatorias bajo la Ley Federal de Aire Limpio.
La secretaria Auxiliar de Cumplimiento de la agencia precisó que, desde la perspectiva de calidad de aire, cualquier evaluación deberá considerar no solo las emisiones directas durante la operación de las instalaciones, sino los potenciales efectos asociados a las distintas etapas del proyecto.
Para el DRNA, este ciclo de vida incluye la construcción de los SMR, el transporte de materiales, manejo de combustibles, generación y almacenamiento de residuos, así como los procesos de emergencia y eventual desmantelamiento de las instalaciones.
“Resulta importante considerar las particularidades geográficas y atmosféricas de Puerto Rico, incluyendo su alta densidad poblacional, condiciones meteorológicas, vulnerabilidad a fenómenos atmosféricos extremos y actividad sísmica. Estas variables podrían influir sobre la dispersión atmosférica de contaminantes o materiales peligrosos en caso de incidentes operacionales o emergencias”, explicó Del Moral Rosario.
A su vez, especificó que, además de la normativa federal, la legislación deberá cumplir con los requisitos de los Planes de Implementación y las leyes ambientales locales delegadas al DRNA.
El representante Franqui Atiles enfatizó que “no es que de la noche a la mañana se va a instalar en cualquier lugar en Puerto Rico un SMR, sino que se tienen que hacer unos estudios, unas evaluaciones de impacto al ambiente, dónde es el mejor lugar que no sea propenso a terremotos, huracanes o inundaciones”.
“En todos esos factores estamos de acuerdo que debemos de cumplir tanto con regulaciones estatales, como federales”, añadió.
Mientras, tanto el profesor Carlos Marín del Recinto de Mayagüez de la UPR, como el presidente del Capítulo de Puerto Rico de la American Nuclear Society, Francisco Paravisini, mostraron su apoyo al proyecto ya que destacaron que, en la parte académica, el talento para el desarrollo de esta tecnología ya está presente en la isla.
Ante interrogantes del representante Ángel Morey Noble- uno de los autores de la pieza legislativa- sobre el manejo de los desechos que se podrían producir, los deponentes afirmaron que el proceso es uno altamente regulado por lo que entendieron que es uno seguro.
En ese aspecto, la Dra. Matos Rodriguez dijo “me parece irónico que se hable del desecho, cuando se conducen los autos que emiten desechos directamente al aire y nadie dice nada”.
Durante su turno de preguntas, la representante Adriana Gutiérrez Colón señaló, que la iniciativa no debía enmarcarse en la ley de diversifica las fuentes de energía renovable puesto que podría dar paso a que se detengan propuestas de energía verde cuando “la energía nuclear está en una etapa inicial; hay unos licenciamientos, pero todavía no se ha establecido ninguna”, a nivel comercial.
Durante la jornada, el representante Franqui Atiles, quien es también autor de la pieza junto al representante Gabriel Rodríguez Aguiló, se mostró confiado en que con las regulaciones federales que existen, Puerto Rico es candidato para este tipo de tecnología para tener autonomía energética, tendencia que se ha dado en otras islas.
A los trabajos se excusaron, la Autoridad para las Alianzas Público-Privadas, la Administración Central de la Universidad de Puerto Rico, así como el Colegio de Ingenieros y Agrimensores.
En esta audiencia público también asistió el representante Sergio Estévez Vélez.














